domingo, 27 de abril de 2008

Hemostasia



Para los que pedian esquemas sobre las diferentes fases de la hemostasia aquí les dejo unas imágenes, seguro conocen el autor.

viernes, 11 de abril de 2008

Atlas interactivo de anatomía de Netter (nueva versión)

Este es el último CD interactivo del gran maestro Netter... si tienen alguno de los anteriores las diferencias son que este tiene una interface más amigable, imágenes radiológicas y otras novedades.

Parte1
Parte2
Parte3

Unir con winrar. Si es un ISO deben abrirlo con algún programa de quemado de CDs (Nero por ejemplo) y grabar el CD o montarlo en una unidad virtual (Daemon tool, VirtualCD).

jueves, 10 de abril de 2008

martes, 8 de abril de 2008

Atlas de Histología Web





Acá les dejo unos links de acceso a atlas de histología. Pueden bajar o copiar las imágenes que más les gusten y hacerse un atlas propio. Aprovechen...

Deltabase

University of Illinois

University of Wisconsin

sábado, 22 de marzo de 2008

Gray´s Anatomy

Publisher: Churchill Livingstone
Number Of Pages: 1600
Publication Date: 2004-11-24
ISBN-10 / ASIN: 0443071683
ISBN-13 / EAN: 9780443071683
Binding: Hardcover

Este es un texto que enfoca la anatomía como una disciplina conectada con la fisiología y la histología, alejándose de la clásica visión del anatomista y pensando en la anatomía para el futuro médico. Es un archivo medio pesado debido a las muchas imágenes que contiene, es un CHM de unos 330 MB, dividido en 4 partes, subidos a rapidshare.

Parte1

Parte2

Parte3

Parte4

Larguen el pucho.... aunque cueste!

Como leer los libros que se bajan

Gente, el único programa que deben tener para leer los libros en formato PDF es el acrobat reader, para los CHM no hay necesidad de ningún programa.

Para bajar los archivos no necesitan instalar ningún programa... ni nomadesk ni nada. Dejen sus comentarios si hay dudas. Sigan los pasos que publique anteriormente.

Medicina Interna de Harrison, 17ed (2008)


Publisher: McGraw-Hill Professional
Number Of Pages: 2754
Publication Date: 2008-03-15
ISBN-10 / ASIN: 0071466339
ISBN-13 / EAN: 9780071466332
Binding: Hardcover


Este es un clásico de la Medicina Interna, esta en ingles, en formato CHM, con diagramas a color de muy buena calidad. Él archivo pesa unos 170 Mb. Dejo dos links, solo deben usar uno ya que ambos archivos son iguales.

Link1 (filefactory)

Link2 (megaupload)

Palabras de Esculapio... para pensar... y mucho

¿Quieres ser médico, hijo mío?

¿Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.

Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratarán como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados; harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.

Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.

Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación; ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.

Te gusta la sencillez; habrás de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.

Sientes pasión por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.

Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.

No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.

Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana.

Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: "Gracias a que he tenido la preocupación de no tirarlo". Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. ¡Cuántas veces te asustarás al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!
Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.

Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!

Y pensar que desde la época de Esculapio nada parece haber cambiado... en nosotros está volver a cubrir de honores tan gratificante profesión, y sacar de su entorno a todo personaje nefasto que la contamine, ignorantes, mediocres, amorales, chantas, soberbios, ambiciosos, inescrupulosos, falsos y mentirosos.

Viva el médico preparado, estudioso, curioso, alegre, crítico, inquieto, lúcido, ético, honesto... viva el médico que ilumina... que viva y nunca muera.

viernes, 21 de marzo de 2008

Defectos del movimiento de calcio en el miocito en la insuficiencia cardíaca

Cada vez hay más evidencia de que el fracaso progresivo del corazón insuficiente no es meramente un desorden biomecánico sino más bien bioquímico. En varios artículos (de uno de lo cuales se tomo esta imagen: PHYSIOLOGY 23: 6–16, 2008) se expresa que al menos parte de la debilidad progresiva del miocito se debe a alteraciones del flujo de calcio. Se ha observado disminución de la actividad de la RyR, disminución de la actividad de la PLN (fosfolamban) y de la SERCA. Aparentemente estas irregularidades son debidas a alteraciones en los ciclos de fosforilación/desforforilación de dichas proteínas, secundarias a la sobreestimulación simpática y a la activación de quinasas diferentes a la PKA, como la CaMKII (quinasa dependiente de camodulina-calcio).

jueves, 20 de marzo de 2008

Puedo opinar?

Soberbio? Yo?

miércoles, 19 de marzo de 2008

El justo reconocimiento al bastón de Esculapio como emblema de la Medicina

La gran mayoría de las personas y tal vez algunos médicos, no se han percatado todavía de las diferencias existentes entre los dos emblemas que tradicionalmente han servido para representar a la Medicina, a través de los años: el caduceo de Mercurio (Hermes) y el bastón de Esculapio (Aesclepes, Asclepio).

El caduceo de Mercurio La palabra caduceo deriva del griego kadux que significa heraldo o embajador. En la antigua Grecia, el caduceo (vara con alas y serpientes entrelazadas) lo llevaban los heraldos y embajadores como señal de inviolabilidad personal, pues era el símbolo de Hermes (Mercurio) mensajero de los dioses. Hoy el caduceo suele usarse impropiamente en lugar de la vara de Esculapio, como emblema de la profesión médica. Mercurio también presidía el acto del coito, y quizá por esta razón el caduceo lleva dos serpientes: macho y hembra. Además de pacificador, Mercurio era dios de los mercados, patrón del comercio y del juego de dados. En el siglo XVI el impresor alemán Froeben usaba el caduceo como sello distintivo de su establecimiento. La gente de mar adornaba sus barcos mercantes colocando este símbolo en la proa de las naves. El caduceo no se empezó a usar como emblema de la medicina hasta que el aristócrata William Butts, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra lo incluyó en su escudo nobiliario; tres siglos más tarde, la Casa Editorial de Libros Médicos, J. S. M. Churchill, siguió el ejemplo de Froeben. En 1856, el Servicio del Hospital de la Marina (EE.UU.), antecesor del actual organismo de la Salud Pública, pensó que el caduceo sería un buen símbolo para significar el carácter no combatiente de la clase médica. Finalmente, en 1902 fue adoptado oficialmente por el cuerpo médico del Ejército de los Estados Unidos, en sustitución de la Cruz de San Juan.


El bastón de Esculapio
Otro símbolo semejante al caduceo es la vara de Esculapio, o sea una vara de ciprés con una serpiente enroscada. Este emblema apareció unos 800 años a de J. C., en tiempos de Homero. Según la mitología, Esculapio era hijo de Apolo y de Coronis; ésta era hija de Flegias, rey de Tesalia. Esculapio existió realmente en Tesalia, y era un médico de gran fama. Después de su muerte fue deificado y entonces empezaron las leyendas, siendo venerado en Atenas y Corinto, y en Pergamo, ciudad donde nació Galeno.

Según la leyenda, Esculapio estaba asistiendo a Glauco, cuando bruscamente cayó éste mortalmente herido por un rayo. Apareció en la habitación una serpiente y Esculapio la mató con su bastón; otra serpiente entró y revivió a la primera, metiéndole unas hierbas en la boca. Con estas mismas hierbas, se dice que Esculapio logró resucitar a Glauco.

Esculapio tuvo por esposa a Epiona "la dulce" y varias hijos: tres hijos: Godalirio, Machaon (médicos que aparecen en La Illiada) y Telesforo, y cuatro hijas: Hygia, que es la preservadora de la salud (de la que deriva el término Higiene), Panaqueia, que era farmacéutica (Panacea, "la que todo lo cura"), Egle, que era partera y oculista, y Laso que era enfermera.

Los templos dedicados a Esculapio se llamaban asclepiones. Los enfermos que visitaban el santuario de Esculapio, que tardó varias generaciones en construirse, solían llegar de muy lejos. Los peregrinos tenían la esperanza de que el dios médico les curaría mientras dormían. El único documento que describe las actividades nocturnas, que acaecían durante el sueño terapéutico, es un fragmento de una comedia escrita por Aristófanes. En ella, un esclavo inculto describe los hechos de la siguiente manera: "Al anochecer los enfermos se acuestan en las camas de reposo (gr. cline; de donde proviene el término clínico). Los siervos del templo (gr. therapeutes) apagan la luz y piden silencio. Un sacerdote da entonces una vuelta para recoger el pan de oblación de los altares. Después aparece el dios escoltado por sus dos hijas y un esclavo. Va de cama en cama para examinar a los enfermos y mezcla ungüentos y jarabes".

El culto a Esculapio pasó a Roma en los primeros años del siglo III a de J. C. A Esculapio se le representa como un hombre de edad madura, barbudo, de mirada serena y con abundante cabellera que recoge con una diadema. Casi siempre aparece vistiendo un manto que deja al descubierto el brazo derecho y el busto. Sus atributos son la copa con la bebida salutífera, el báculo con la serpiente enroscada -signo de adivinación entre los griegos- y un perro en recuerdo del que llevaba consigo el pastor Arestanas, quien recogió a Esculapio en el monte Titón. Las serpientes representadas en los símbolos de Esculapio corresponden al género Coluber longissimus, de color amarillo y negro y de uno a dos metros de largo. Estos ofidios aún se encuentran en las ruinas de los templos romanos del Sur de Europa.

En 1912 la American Medical Association adoptó el símbolo de Esculapio como emblema oficial de esta organización. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo usa desde su fundación en 1947.

Finalmente, es el símbolo de Esculapio el que debemos adoptar como nuestro, los médicos.

Thomas Willis


Thomas Willis nació en 1621 en Great Bedwin (Wiltshire), Inglaterra. Willis comenzó sus estudios de medicina el mismo año que comenzó la guerra civil, en 1642, lo que motivó que su formación durante esta etapa fuera irregular. En 1646 Oxford fue conquistado por los puritanos. En diciembre Willis obtuvo el título de bachiller en medicina. Hubo depuraciones en la universidad, se prohibió el culto anglicano y las corrientes tradicionales se sustituyeron por otras completamente renovadoras.

Todo esto condujo a que hacia 1648 Oxford se convirtiera en el centro de la llamada “ciencia nueva”, muy ligada a los puritanos e inspirada en las directrices de Bacon. Allí residieron durante una década algunos miembros del Invisible College, que se había formado alrededor del Gresham College de Londres, que en los años de la restauración formaría el núcleo inicial de la Royal Society. Entre estos podemos mencionar a John Wilkins, John Wallis, William Petty o Robert Boyle. Willis se fue incorporando a este círculo de forma progresiva. Willis acabó por ingresar en la Royal Society en 1667.

La obra de Willis se suele dividir en tres etapas. La primera la ocupa su libro Diatribae duae (1659). Sistematizó la teoría de la circulación de la sangre. Para él el hígado no desempeña papel alguno en la circulación. La parte más sutil del alimento, es decir, spiritus y aqua, pasa directamente del tubo digestivo a la porta. La parte más grosera, en cambio, es convertida en quilo que pasa de los vasos quilíferos al conducto torácico, y de éste a las venas. Ya en el árbol respiratorio, la sustancia alimenticia sufriría dos fermentaciones: una en las venas que la convertirían en sangre venosa, y otra en el corazón, donde se transformaría en sangre arterial.

La segunda etapa se centra en sus estudios sobre el sistema nervioso y sus enfermedades. En este sentido su obra Cerebri anatome (1664) constituye una gran contribución a la anatomía descriptiva del sistema nervioso. Clasifico los nervios craneales en nueve pares, describió los cuerpos estriados, el tálamo, los cuerpos mamilares (denominados algún tiempo “glándulas de Willis”, la disposición arborescente de la sustancia gris y blanca del cerebelo, los cordones paralelos del cuerpo calloso o “cordones de Willis”. En esta obra incluyó también la figura, ya clásica, del polígono que lleva su nombre que ya había sido descrito con anterioridad por Johann Jacob Wepfer. El texto utiliza por vez primera el término “neurología”. También publicó sobre la patología del sistema nervioso en la obra Pathologiae Cerebro et Nervosi Generis Specimen (1667), en la que aborda especialmente el tema de las enfermedades convulsivas, sobre todo la epilepsia. En el grupo de las “enfermedades convulsivas” Willis incluye la histeria y la hipocondría. En este tema se enfrentó con Highmore, que las reducía a afecciones cardiovasculares.

La tercera etapa de la obra de Willis se corresponde con su intención de elaborar una farmacología con fundamentos modernos. Así, entre 1674 y 1675 publicó Pharmaceutice rationalis, que aspira a aclarar el mecanismo de acción de los medicamentos en el tubo digestivo, en la sangre y también en los órganos; para él es preciso que se conozca con certeza la acción de los fármacos. Estudia los remedios eméticos, los purgantes, los diuréticos y los diaforéticos, entre otros. Cuando se refiere a la medicación diurética menciona por vez primera el sabor dulce que presenta a veces la orina, aunque no puede explicar el por qué. Se considera ésta la primera descripción europea de la diabetes mellitus (orina abundante dulce).

Murió en Londres a finales de 1675 a consecuencia de una afección respiratoria. Fue enterrado en la Abadía de Westminster.

Pobre Sócrates.... y todos nosotros